
Bajo la consigna “Argentina Productiva: el interior como plataforma de desarrollo”, el Salón San Pablo de San Pablo Country Life & Golf, en Yerba Buena, fue el escenario donde el viceministro de Economía de la Nación, José Luis Daza, analizó el rumbo del programa económico en una entrevista conducida por el presidente del IAEF (Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas), Pablo Miedziak. Daza respondió enfáticamente a los cuestionamientos de los sectores manufactureros e industriales, duramente golpeados por la recesión, argumentando que el país padecía un aislamiento tecnológico comparable a la Rumania de la posguerra. Sobre el dólar, fue tajante al señalar que “no tenemos un objetivo de tipo de cambio” y que la estrategia oficial se limita a un sistema de bandas para “eliminar el riesgo de cola”, dejando que los flujos de mercado determinen el valor real de la divisa.
Daza refutó de forma "enfática" la idea de que la administración de Javier Milei esté implementando una apertura comercial imprudente, recordando que Argentina sigue siendo uno de los bloques más cerrados y protegidos del mundo. Para el funcionario, la urgencia radica en importar tecnología de punta para ganar eficiencia: “Fue un verdadero shock ir a un supermercado. Fue como haber estado en Rumania cuando cayó el muro de Berlín. Argentina se había quedado totalmente aislada”. En este sentido, advirtió que el sector industrial debe comprender las reglas del nuevo mundo, donde mandan las economías de escala y la automatización.
El viceministro explicó que cualquier intento de mantener una industria manufacturera vendiendo solo a un mercado interno pequeño está destinado al fracaso frente a gigantes como China o India. “Esta concepción de que tenemos que ir a un sector industrial porque el sector industrial es el que genera empleo, es erróneo”, disparó Daza, señalando que las fábricas modernas operan con robótica las 24 horas con escaso personal. Por ello, instó a los empresarios a no actuar como "la avestruz" ante los cambios: “Es necesario modernizarse, es necesario adaptarse para el mundo que viene, cerrar los ojos solamente nos va a dejar estancados”.
Herramientas para la transformación y el talento local
Pese al duro diagnóstico para los sectores que no logren reconvertirse, Daza destacó que el Gobierno trabaja en bajar el "costo argentino" mediante reformas impositivas, desregulación y la recuperación del crédito. El funcionario ponderó el capital humano del país, afirmando que “Argentina tiene un capital humano extraordinario que golpea mucho más fuerte que lo que es su peso”. Según su visión, la solución para los sectores que hoy lo pasan mal no es el proteccionismo, sino facilitarles herramientas para que su ingenio les permita prosperar en libertad, como ocurrió en economías como Chile o Hong Kong.
Uno de los puntos más esperados fue su análisis sobre el valor del dólar. Daza desestimó las quejas sobre el atraso cambiario y advirtió a los empresarios que no deben esperar que una devaluación solucione sus problemas de competitividad. “El tipo de cambio real no es algo que controla el gobierno; va a ir a ciertos niveles y nosotros tenemos que trabajar para que las empresas y las personas puedan ser eficientes con el tipo de cambio donde lo lleva el mercado”, explicó.
Incluso, sugirió que la presión hacia la apreciación del peso continuará debido a la avalancha de dólares que generarán sectores como la minería y la energía. “No apuesten a que un tipo de cambio más débil les va a solucionar los problemas. El mercado está diciendo en la Argentina es que es muy posible que sigamos con una oferta de dólares sumamente grande”, concluyó, reafirmando que el equilibrio virtuoso actual permitió bajar tasas y acumular reservas simultáneamente.